Un niño mira la ventana de un vagón del metro y ve en ella el reflejo de hombres y mujeres derrumbados, de cuerpos en pie atravesando con sus manos y sus caras endurecidas la ciudad. Y mira cómo la ciudad los atraviesa a ellos. Y eso es lo primero que recuerda en su vida.
Luego recuerda adolescencias calladas, el olor de la mugre y a su madre cantando boleros.
También recuerda volver muchos años después como un hombre hecho en el dolor y la furia.
La ciudad atraviesa nuestros recuerdos cada que la miramos a través de una ventana en movimiento.