Reflexión filosófica sobre la pandemia. Ni los conspiracionismos ni los optimismos espiritualizantes aclaran nada. Hay que darle su lugar a la peor catástrofe mundial desde la segunda guerra, en el contexto del siglo XXI. Busquemos una brújula que nos guíe hacia los terrenos que los tecnócratas de la ingeniería social y el superdominio global nunca podrán colonizar.