Músicos del Imperio Romano. Letra: Florencio Barahona
Hoy tu pueblo
lo celebra enardecido,
y la alegría brilla por doquier;
en aquellos
que en ti creen convencidos
y que te siguen con inmensa Fe.
Hoy tu pueblo,
el que no sabe discernir el bien,
aunque en tí ve
plena salvación,
te suplica el perdón
y entre palmas te adora en Jerusalén.
Hoy tu pueblo
lo celebra enardecido,
y la alegría brilla por doquier;
en aquellos
que en ti creen convencidos
y que te siguen con inmensa Fe.
Hoy tu pueblo,
el que no sabe discernir el bien,
aunque en tí ve
plena salvación,
te suplica el perdón
y entre palmas te adora en Jerusalén.
Los fariseos
se interpondrán
a tu doctrina que es real,
sin entender
por su maldad
que eres Mesías de la verdad.
Te harán sufrir
la iniquidad
de sus calumnias, sin piedad;
para esgrimir
su potestad,
cuál fuero falso y desleal...
¿Y nunca habrá
quien salve al justo de este mal?
¡se salvará, quien crea en él!
El camino que elegisteis
por senderos que nadie intentó cruzar
solo espinas recogisteis
al final de tan enorme labor triunfal.
Entre los más escogidos,
quienes tus ejemplos comprendieron,
aunque luego son arrepentidos,
fue muy grande el daño leve
que hicieron.
(Réplica de Cristo)
Dame poder mi Dios,
para que el vicio pueda vencer,
te ofrezco mi sufrir
en aras de un futuro mejor.
Haz que el pecado vil
que azota hoy la humanidad,
con todo su poder,
se funda en llana y lava inútil.