“Debe haber una comunión pura entre el impulso formal y el material, es decir, un impulso de juego, porque solo la unidad de la realidad con la forma, de la contingencia con la necesidad, de la pasividad con la libertad, lleva a su perfección el concepto del hombre”.
“Porque digámoslo de una vez, solo juega el hombre cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y solo es plenamente hombre cuando juega”.