En el capítulo 5 del Evangelio de Mateo, en el versículo 38, encontramos uno
de los textos que más nos confronta.
Jesús dice: "Han oído la ley que dice que el castigo debe ser acorde a la
gravedad del daño: “Ojo por ojo, y diente por diente”, pero yo digo: no
resistas a la persona mala. Si alguien te da una bofetada en la mejilla
derecha, ofrécele también la otra mejilla.
¿Cómo no defenderme ante la injusticia y la agresión?
Somos tentados a reaccionar a las situaciones injustas, ya sea que estemos
involucrados nosotros u otra persona. Y casi siempre buscamos una
solución humana a algo que está relacionado con lo espiritual.
Cristo nos enseña que nosotros debemos tener una actitud pasiva ante la
agresión.
Tal pareciera que Jesús no le interesa lo que nos está ocurriendo o no
comprende bien la magnitud de nuestros problemas.
“Dar la otra mejilla” significa mostrar en palabra, actitud y hecho que uno
está lleno no del espíritu de rencor sino de amor.
¿Cuántos conflictos familiares no toman más fuerza por la sencilla razón de
responder en venganza a la ofensa?
Jesús nos está mandando a no vengarnos de nuestros agresores, más bien
actuar con mansedumbre a la ofensa y el agravio. El desea que dejemos
todo en sus manos pues él tiene preparado para nuestro agresor el pago
justo por su pecado.
Jesús nos dice que si nuestro enemigo tiene hambre le demos de comer, y si
tuviere sed le demos de beber. Pues haciendo esto nuestro enemigo quedará
avergonzado pues no recibirá la respuesta que estaba esperando.
No dejemos que el mal nos venza, más bien venzamos el mal haciendo el
bien.