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El Evangelio de Mateo en el capítulo 22 verso 15 al 17, nos cuenta que los fariseos se juntaron para tratar de que Jesús cayera en la trampa de decir algo por lo cual pudiera ser arrestado. Enviaron a algunos de sus discípulos, junto con los partidarios de Herodes, a buscarlo. Maestro, dijeron, sabemos lo honesto que eres. Enseñas con verdad el camino de Dios. Eres imparcial y no tienes favoritismos. Ahora bien, dinos qué piensas de lo siguiente: ¿Es correcto que paguemos impuestos al césar o no?
Los fariseos estaban provocando a Jesús para que dijera algo incorrecto y este fuese arrestado.
La estrategia de estos fariseos fue querer que Jesús hiciera un comentario negativo de los impuestos del césar.
El centro de esta pregunta no son los impuestos, el centro de esta pregunta es: "te sometes o no a la autoridad de un tirano como el césar"
Si Jesús decía que sí a la pregunta, estaría aprobando un mal gobierno que ha traído esclavitud a su pueblo. Si Jesús dice que no, estaría convirtiéndose en un líder político y dejaría a un lado su llamado a establecer un reino espiritual.
Por tal razón, Jesús pide que le muestren la moneda que se usa para el impuesto y pregunta a quien pertenece la imagen de esta moneda, a lo que los fariseos respondieron, al césar. Y Jesús les dice de forma magistral, den al césar lo que le pertenece al césar y den a Dios lo que le pertenece a Dios.
Con esta respuesta, Jesús no solo está dejando en ridículo a los fariseos, también nos está dejando una gran enseñanza.
Primero, debemos pedirle a Dios discernimiento para conocer las intenciones reales de las personas que se nos acercan para tratar de manipular la verdad con sus acciones.
Segundo, no debemos dejarnos provocar, pues no solo estaríamos dando un mal testimonio con nuestra respuesta, también podríamos salirnos del propósito de Dios al querer tomar la justicia por nuestras manos.
Un aspecto muy importante es que la mayoría de todos los ataques que recibió Jesús, fueron de los grupos religiosos de la época, que eran frecuentemente confrontados por su autoridad.
¿Estoy saltándome el plan de Dios por querer obrar en mi propia justicia?
¿Estoy dejando entrar en mi corazón las palabras de aquellos que me quieren ver destruido?
Señor, ayúdame a vencer con amor, el odio y dame prudencia para vencer mi falta de carácter.