Pablo escribiendo en la segunda carta a su discípulo Timoteo le dice: Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. 4 Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado.
Pablo, le explica a Timoteo que así como un soldado que esta al servicio de su nación debe tener disciplina y un carácter probado, los cristianos también debemos tener una vida disciplinada en las cosas espirituales.
Evitando enredarnos en los negocios que van en contra de los principios de Dios, a fin de agradar a Jesús.
Los que no conocen a Dios viven una vida desenfrenada y sin límites. Muchos infringen las leyes humanas incurriendo en negocios que son ilícitos delante de la sociedad y delante de la ley del Señor.
Como hijos de Dios, debemos vivir una vida piadosa y en consecuencia con la enseñanza de la Palabra de Dios. Por su puesto que esto por momentos traerá aflicción pues estaremos yendo en contra de la corriente de este mundo.
El cristiano, no es alguien que trata de querer encajar en el sistema de este mundo. Es alguien que ama a Dios e intenta cada día obedecer su Palabra. Queriendo mostrar mostrar el amor de Jesús a una sociedad carente de valores y principios bíblicos.
¿Estoy viviendo una vida apartada del pecado o he sucumbido a las tentaciones del enemigo?
¿Estoy siendo sal y luz en un mundo que vive en un total apagón espiritual?
Señor, quiero ser un instrumento útil en la sociedad, donde a través de mi testimonio pueda mostrar tu amor al perdido.