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Nuestro llamado como cristianos y como iglesia es a Ser testigos en Jerusalén, en Samaria, en toda Judea y hasta lo último de la tierra.

Ser testigos de Jesús, es hacer discípulos en la comunidad donde Dios nos ha puesto, usando nuestra profesión como una plataforma para dar a conocer su plan de redención.

Debemos seguir enfocados en alcanzar las naciones no alcanzadas. Usando todos los recursos disponibles que el Señor nos ha permitido tener en este tiempo.

Por otra parte, debemos buscar en oración a Dios para que a través del Espíritu Santo recibamos nuevas estrategias para seguir haciendo discípulos a todas las naciones.

Debemos desechar, todas las estructuras humanas que han impedido hasta ahora el avance del reino de Dios.

Dios quiere derramar vino nuevo en odres nuevos. Es imposible, recibir lo nuevo de Dios si todavía estamos sujetos a estructuras humanas que han tratado de sustituir la obra del Espíritu Santo en la iglesia.

Jesús, le dice a sus discípulos en la carta de Hechos capítulo uno verso ocho, recibirán poder cuando el Espíritu Santo descienda sobre ustedes; y serán mis testigos, y le hablarán a la gente acerca de mí en todas partes: en Jerusalén, por toda Judea, en Samaria y hasta los lugares más lejanos de la tierra.
Y es que como seguidores de Jesús, estamos más pendientes del cómo serán las cosas y menos pendientes de la responsabilidad que tenemos de hacer discípulos, no importando los tiempos que estamos viviendo.

Debemos prepararnos, pues en el futuro cercano, vendrán cambios económicos, sociales y políticos a nivel mundial. Nuestra misión como cristianos, es seguir siendo testigos de Jesús, en Jerusalén, en Samaria en toda Judea y hasta lo último de la tierra.

¿Debo pedirle perdón a Dios por querer sustituir la obra del Espíritu Santo con métodos e ideas humanas?

Señor, quiero seguir enfocado en la obra sobrenatural del Espíritu Santo, quiero ser parte del avivamiento que quieres traer en este tiempo.