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El apóstol Pablo inspirado por el Espíritu Santo le escribe a la cristianos de Tesalónica, y les dice en el capítulo cuatro de los versículos dieciséis al dieciocho: "El Señor mismo descenderá del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios.
Primero, los creyentes que hayan muerto se levantarán de sus tumbas. Luego, junto con ellos, nosotros, los que aún sigamos vivos sobre la tierra, seremos arrebatados en las nubes para encontrarnos con el Señor en el aire. Entonces estaremos con el Señor para siempre. Así que anímense unos a otros con estas palabras".
Hemos dejado atrás un año de malas noticias y por supuesto anhelamos que el año 2021 sea diferente.
Nuestra confianza no descansa en estadísticas y pronósticos humanos, tampoco nuestro destino depende del resultado de una vacuna.
Se presume que estaremos batallando con este virus por mucho tiempo, de hecho se comenta que El 30% de las horas de oficina desaparecerán, así como el 50% de los viajes de negocio. Nada será igual, según los medios de comunicación empezaremos a vivir en una “Nueva normalidad” a la que muchos nos tendremos que adaptar.
El mundo poco a poco dependerá más y más de personas que no tienen ninguna intención de solucionar la crisis mundial. Viviremos en un mundo donde la tecnología será mayor con la intención de controlar y gobernar a todos los seres humanos.
La gran mayoría tratará de acatar todas las instrucciones buscando sobrevivir y seguir adelante.
En cuanto a nosotros, los cristianos, deberemos orar más, apegarnos más a la palabra de Dios y seguir predicando el Evangelio, haciendo discípulos a todas las naciones, con la misma entrega y pasión de la primera iglesia.
Nuestra fe, seguirá descansando únicamente en los planes de Dios.

Falta menos para ver descender al Señor del cielo con un grito de mando, con voz de arcángel y con el llamado de trompeta de Dios.

¿Mi fe está descansando en un mejor año o en las promesas de Dios?

¿Estoy deseando ser un instrumento poderoso en las manos del Señor?

Padre, quiero vivir solo para ti, quiero cumplir el propósito por el cual me has llamado.