¿Qué hago Dios?
Si la estructura se ha roto y mis sueños no se han cumplido
¿Qué hago Dios?
Si he perdido el rumbo y mis pasos se han detenido al no ver el camino.
Isaías, profetizando sobre la venida de Jesús en el capitulo treinta y cinco del verso tres en adelante nos dice:
Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas temblorosas; digan a los de corazón temeroso: «Sean fuertes, no tengan miedo.
Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos».
Y es que si hemos perdido el rumbo, si el camino se ha acabado y no tenemos donde ir. Vayamos corriendo a Jesús y nuestras manos se harán fuertes, nuestras rodillas se afirmaran y nuestros corazones encontraran la fortaleza necesaria para seguir latiendo.
Si la senda se ha acabado y encerrado estoy sin poder moverme, no nos preocupemos, hay una calzada que el Señor ha preparado para que caminemos, esta calzada se llama Camino de santidad.
Esta calzada ha sido preparada para aquellos que siguen a Jesús.
Aquí no encontraremos león ni bestia feroz que nos puedan atacar.
Por esta calzada, solo pasaran los redimidos.
Esta calzada es el camino donde encontraremos al Señor y juntos con El entremos en Sión con cantos de alegría y regocijo.
Entonces, aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal.
La arena ardiente se convertirá en estanque, la tierra sedienta en manantiales burbujeantes.
Las guaridas donde se tendían los chacales serán morada de juncos y papiros.
¿Necesito regresar a la senda antigua para volver a los brazos de Jesús?
¿Debo renunciar a mis caminos y volver a la calzada que se llama camino de santidad?
Señor, se que estas al volver, quiero vivir los días que me restan enfocado en tu voluntad porque se que solo así podre encontrar el camino por el cual debo andar.