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En este momento hay una transición entre la democracia y el nuevo orden mundial.

La pandemia, sigue siendo la gran excusa para que este nuevo orden mundial se establezca.
De forma acelerada, surgirán nuevas leyes que acabarán de quitar a las naciones su identidad y determinación para tomar decisiones propias.
Según la agenda globalista, La pandemia de COVID-19 ha demostrado que ninguna institución o individuo por sí solo puede abordar los desafíos económicos, ambientales, sociales y tecnológicos de nuestro mundo.
Según esta elite globalista, esta crisis ha acelerado tendencias que eran evidentes ya antes de su inicio, como la digitalización o la necesidad de un desarrollo sostenible e inclusivo.

Por esta razón, a partir del próximo lunes veinte cinco de enero de 2021 hasta el viernes veinte nueve, estarán reunidos líderes de empresas, gobiernos, organizaciones internacionales, la sociedad civil y el mundo académico para debatir temas como:
El diseño de sistemas económicos cohesivos, sostenibles y resilientes.

El impulso de la transformación y el crecimiento responsable de la industria.

La mejora de la administración de nuestros recursos comunes globales.

El aprovechamiento de las tecnologías de la Cuarta Revolución Industrial.

Y El avance de la cooperación mundial y regional.

Todo esto, con la intención de dar forma según ellos a las soluciones ante los desafíos más urgentes del mundo.

Para que toda esta agenda pueda llevarse a cabo, la pandemia seguirá siendo el tema central en los medios de comunicación. Pues, es el pretexto perfecto para que la agenda del anticristo tome relevancia y sea instaurada completamente en los próximos años.

Ante toda esta realidad ¿Cuál es nuestro papel como cristianos e iglesia?

Primero, no dejar que las noticias nos llenen de temor e inseguridad. Debemos entender que, aunque el virus es real, la cifra que dan los medios de comunicación están llenas de manipulación y mentiras.

Segundo, debemos ser portadores de la palabra de Dios que trae paz y esperanza para un mundo que no tiene a Dios. De otra forma, seremos portadores de las noticias de los medios de comunicación, que tienen la intención de generar miedo y terror para que no salgamos de casa y seamos más dependientes de las órdenes del estado.

Tercero, es tiempo de predicar el Evangelio de Jesucristo. Es tiempo de tener una mayor dependencia del Espíritu Santo. Pues en cualquier tiempo y circunstancia debemos seguir haciendo discípulos a todas las naciones.

¿Debo pedirle perdón a Dios por tener más temor que valentía en tiempos de pandemia?

¿Debo pedirle a Dios perdón por ser más portavoz de malas noticias que de la palabra de Dios?

Señor, entiendo los tiempos que estoy viviendo, quiero seguir sirviéndote donde me has llamado no importa las circunstancias que están a mi alrededor.