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Uno de los temas más comentados, en los diferentes medios de comunicación
es el tema de las vacunas que se han creado para erradicar el coronavirus.
Cada país, está luchando para suministrar la vacuna en el menor tiempo
posible a toda su población.
Ante el desespero lógico de muchos, al querer salir de esta crisis mundial, por
debajo del telón hay otros temas que también son relevantes y de mucha
importancia.
Por ejemplo, de todas las vacunas ¿Cuál es la más efectiva? Pfizer-BioNTech,
la Moderna, la AstraZeneca o la vacuna rusa Sputnik V.
No es menos cierto, que la Pandemia impulsó las ganancias de las farmacéuticas
y del sector de la salud este año.
Solo en el caso de EE. UU., 15 laboratorios generaron en conjunto en la Bolsa
de Nueva York $ 121,224 millones de valor de mercado. Siendo Novavax y
Moderna, quienes más elevaron el valor de sus títulos.
Luis Alvarado, analista de la firma mexicana Banco Base, dice que la
pandemia trajo consigo “compras de pánico, cambios en los patrones de
consumo hacia medicamentos, vitaminas, antibacteriales” beneficiando a las
empresas del sector salud y permitiendo que sus acciones estén estables y
que sea uno de los sectores más sólidos del índice Standard & Poor's 500.
Otro tema importante, es la desconfianza que muchos tienen sobre el efecto y
real propósito de las vacunas.
Ya muchos sabemos, que todo lo que está sucediendo ha sido orquestado por
la agenda globalista en su afán de demostrar a todas las naciones que éstas
no pueden valerse por sí mismas y necesitan hacer una coalición mundial
para establecer un gobierno único; que estará más preparado para combatir
las próximas pandemias y desastres naturales.
¿Qué es lo que realmente nos debe preocupar?
Primero, Que muchos ven la vacuna como la solución para evitar tener
coronavirus, pero no se dan cuenta que el mayor problema no es el virus sino
el pecado que nos separa de Dios.
Segundo, que tenemos una visión pobre de lo que enseña la biblia sobre estos
tiempos.
Tercero, que estamos perdiendo tiempo en cosas no tan importantes, en vez
de llenarnos del amor y la pasión del Señor para entonces saber que hacer en
este tiempo de crisis.

¿Estoy aprovechando este tiempo para predicar el Evangelio?
¿Estoy buscando dirección en la palabra de Dios y la guía del Espíritu Santo?
Señor, así como dice una de las estrofas de un himno antiguo:
Haz arder mi alma en tu ley, Señor, Y tu voz divina pueda yo escuchar;
Muchos en tinieblas siguen el error, Quiero con tu gracia hoy testificar