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Muchos, están a un lado u otro de la balanza política e ideológica. Cada
uno argumenta sus razones “lógicas" que les hacen tomar posturas radicales.
Tan radicales, que les hacen pelearse con su propia familia y
amigos.
Como cristianos, muchos dicen que no se meten con la política,
argumentando que los cristianos no deben asumir ninguna postura con relación a
algún partido en particular.
Podemos leer en el evangelio de Juan, capitulo diez y ocho versículos del
treinta y tres al treinta y siete, que Pilato volvió a entrar en el pretorio, y llamó
a Jesús y le dijo: ¿Eres tú el Rey de los judíos? Jesús le respondió: ¿Dices tú
esto por ti mismo, o te lo han dicho otros de mí? Pilato le respondió: ¿Soy yo
acaso judío? Tu nación, y los principales sacerdotes, te han entregado a mí.
¿Qué has hecho? Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino
fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado
a los judíos; pero mi reino no es de aquí. Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres
tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y
para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que
es de la verdad, oye mi voz.
Jesús, le está respondiendo a Pilato que él no aspira ni desea ser rey de los
judíos, y mucho menos organizar un partido político que luche contra los
invasores romanos. Jesús, le aclara a Pilatos que Él ha venido a este mundo
para dar testimonio de la verdad.
Si bien es cierto que igual a Jesús podemos decir que el reino que
representamos no es de este mundo.
También, es cierto que, aunque no pertenecemos a este mundo vivimos en
este mundo. Y no debemos renunciar a ser ciudadanos de nuestras naciones
y tampoco debemos renunciar a participar de las decisiones más importantes en la que se ven
envueltos nuestros países con relación al aborto, la ideología de género o la
eutanasia, solo para citar algunos ejemplos.
Olvidamos que tenemos una misión que cumplir y es la de hacer discípulos a todas las naciones, esto no solo implica un cambio en el corazón también en la
mente. Trayendo un cambio desde lo individual, el hogar y la sociedad.
Me llama la atención, como en Latinoamérica hay un sinnúmero de cristianos
que están dispuestos a apoyar políticas de izquierdas que promueven el
aborto, la ideología de género, la eutanasia, leyes que quitan la libertad del
individuo, su desprecio por la iglesia y los cristianos. La ausencia de libertad de
prensa, y tampoco permiten ningún tipo de disidencia o partido político que
no sea el de ellos. Convirtiendo al estado en el dios que todos deben adorar.
Desde mi punto de vista, es imposible apoyar o votar por semejantes
personajes, que no les importa otra cosa que subirse al poder para nunca
bajar del mismo.
Leemos en el evangelio de Juan capitulo diecisiete, versículo quince, que
Jesús le pidió al Padre: no te pido que los quites del mundo, sino que los
protejas del maligno.
Mientras vivamos en este mundo, debemos elegir lo mejor para nosotros,
nuestros hijos y nuestra nación.
¿Soy un cristiano que vive al margen de la sociedad teniendo una fe
privada?
¿Soy un cristiano que con mi testimonio estoy siendo sal y luz en todas las
esferas de la sociedad?
Señor, quiero escoger lo mejor para mi nación, dame sabiduría y
entendimiento pues quiero hacer tu voluntad.