¿Por qué hay gente pobre y con hambre?
Esta pregunta puede parecer tonta y sencilla, pero, la respuesta que
demos, depende de nuestra cosmovisión. El secularismo dice que la raíz del
hambre esta fuera del hombre, en el mundo físico. La manera en que los
secularistas explican la vida, tiene dos postulados principales: la perspectiva
evolucionista y la perspectiva revolucionaria. Un secularista evolucionista dirá
que hay mucha gente en el mundo, que no hay suficiente alimento para todos,
que los recursos naturales o la infraestructura de un lugar es insuficiente para
una adecuada producción de alimentos.
Un secularista revolucionario, enfatizara que hay gente pobre y
con hambre debido a la explotación del colonialismo o debido al consumismo
del occidente.
Tanto para el secularista evolucionista como para su equivalente
revolucionario, el hecho de que existe gente pobre y con hambre se debe a
que hay algún desequilibrio en el mundo físico.
El secularista evolucionista considera que la causante del hambre está en
factores que se encuentran dentro de un país o región.
Un ejemplo de esto es la superpoblación. Hace doscientos años, Thomas
Malthus (1766-1834) escribió un ensayo llamado “El principio de la población”,
el cual es la carta Magna de los partidarios de la superpoblación.
Malthus, dijo que el número de habitantes cuando no se controla, crece en
proporción geométrica, en tanto que la producción de alimentos aumenta solo
en proporción aritmética. Malthus, temía que el crecimiento de la población
sobrepasaría a la producción de alimentos, causando una hambruna masiva.
Malthus vio los controles positivos y preventivos como medios para limitar el
crecimiento de la población.
Los controles positivos, como enfermedades, guerras, desastres y
hambrunas, aumentan la tasa de mortalidad. Los controles preventivos, que
incluyen casarse más tarde, no tener hijos, control de la natalidad etc.
La agenda globalista, defiende el postulado de Malthus, por esta razón Bill
Gate ahora se aparece con el cuento chino, que los efectos del cambio
climático serán mucho peores que los de la pandemia si no conseguimos
reducir a cero las emisiones de efecto invernadero para el año 2050.
La única intención del Bill Gate, es desindustrializar a todo el planeta lo que
provocaría un verdadero caos.
Un buen ejemplo, ha sido la decisión que tomó el nuevo presidente de los
Estados Unidos, al ordenar al Departamento del Interior detener las nuevas
concesiones de extracción de petróleo y gas natural en terrenos federales y
aguas territoriales, así como emprender una "revisión rigurosa" de las
prácticas existentes sobre otorgamiento de licencias.
¿Por qué el nuevo presidente tomo esta medida?
Sencillamente, el nuevo presidente está respondiendo a los intereses de la
agenda globalista y no a las necesidades de los ciudadanos que representa.
Esta medida, le costara a los Estados Unidos millones de empleos y miles de
millones de dólares en ingresos. Llevando a esta gran nación a ser más
dependiente de la energía extranjera para su sostenimiento.
Sin Estados Unidos a la cabeza de la economía mundial, todo será más fácil
para el Gran reseteo que quiere implementar el foro de Davos.
Sin dudas, los planes de la agenda globalista, son más devastadores que los
gases de invernadero o el propio COVID 19.
Todo esto me hace recordar el Salmo dos, versículos uno al seis que dice:
¿Por qué pierden el tiempo en planes inútiles? Los reyes de la tierra se
preparan para la batalla; los gobernantes conspiran juntos en contra del Señor
y en contra de su ungido. «¡Rompamos las cadenas!—gritan—, ¡y liberémonos
de ser esclavos de Dios!». Pero el que gobierna en el cielo se ríe; el Señor se
burla de ellos. Después los reprende con enojo; los aterroriza con su intensa
furia. Pues el Señor declara: «He puesto a mi rey elegido en el trono de
Jerusalén, en mi monte santo».
El señor, se ríe de todos los planes y reuniones del foro de Davos.
¿Soy consciente de los tiempos peligrosos que están por venir?
¿Estoy aprovechando este tiempo para predicar a toda voz que Cristo viene
pronto?
Señor, quiero proclamar tu palabra en todo lugar y circunstancia.