En algunas ocasiones, hacemos buenas obras tratando de ganarnos el favor de los hombres, queriendo impresionar a los demás con nuestros dones y talentos.
Cualquiera de estas posturas, nos lleva a un camino sin salida y sin paz.
Antes de hacer, debemos tener la seguridad que Dios nos está enviando y
comisionando.
Antes de hacer, la oración debe ser lo primero.
Antes de hacer, debemos examinar nuestros corazones filtrando con el Señor
cuales son las verdaderas motivaciones que nos quieren llevar al hacer.
Antes de hacer, Dios tiene que hablar claramente cual será nuestra misión.
Antes de hacer, Dios tiene que mostrarnos su favor y su presencia.
Antes de hacer, Dios tiene que darnos una visión para poder caminar en el
llamado específico que nos ha hecho.
Antes de hacer, Dios tiene que mostrar los recursos que desea que usemos.
Antes de hacer, entenderemos que será imposible permanecer ante el llamado
que el Señor nos ha hecho, pues, en la mayoría de los casos, Dios nos llama a
ser parte de obras imposibles.
Antes de hacer, el Señor nos invitará a caminar por fe y no por vista.
Antes de hacer, debemos recordar que todo, aun lo más cotidiano como comer o
ir al trabajo, debemos hacerlo para la gloria de Dios.
Pablo le escribe a los cristianos de Galacia en el capítulo uno versículo diez
les dice:
Queda claro que no es mi intención ganarme el favor de la gente, sino el de Dios.
Si mi objetivo fuera agradar a la gente, no sería un siervo de Cristo.
Seguir a Jesús, implicar vivir para El totalmente.
¿Necesito pedirle perdón al Señor por estar haciendo algo que Él no me mando a
hacer?
¿Necesito pedirle perdón al Señor pues estoy buscando agradar al hombre antes que a Dios.
Señor, quiero ir si tú me envías, quiero caminar solo si sé que fortalecerás mis
pasos