Todo el tiempo, estamos aprendiendo de Dios, de las circunstancias y de otras
personas.
El aprendizaje, es para toda la vida, aquel que se cree que lo sabe todo es
necio e ignorante.
El libro de proverbios escrito por el rey Salomón, en el capítulo trece,
versículo dieciocho dice: Pobreza y vergüenza tendrá el que menosprecia el
consejo: Mas el que guarda la corrección, será honrado.
O como dice un proverbio popular: el que no oye consejo no llegara a viejo.
El que desea aprender, estará dispuesto a recibir consejo y ser corregido.
El que desea aprender, meditará en la crítica y si en algo necesita cambiar, lo
hará, pues su mayor deseo es estar bien delante de Dios.
El orgulloso y el altivo de corazón, creerá que lo sabe todo y no necesita de
los demás para alcanzar sus metas.
La persona altiva no solo se considera superior a los demás, sino que es
despectiva en su trato. Ofendiendo continuamente a los que considera
detestables e ignorantes.
Tener un espíritu enseñable, nos ayudara a reconocer que las demás personas
también tienen puntos de vistas válidos y brillantes.
La palabra de Dios nos enseña en el libro de Proverbios, en el capítulo doce,
versículo uno. EL que ama la corrección ama la sabiduría: Mas el que aborrece
la reprensión, es ignorante.
En el mismo libro, pero en el capítulo quince, versículo treinta y uno dice el
sabio Salomón: Aquel cuyo oído escucha las reprensiones de la vida morará
entre los sabios.
¿Necesito reconocer que no lo sé todo?
¿Necesito pedirle perdón al Señor por creer que puedo tomar decisiones sin
su consejo?
Señor, reconozco que soy incapaz e ignorante delante de tu sabiduría tus y
planes.