Listen

Description

Cada minuto que vivimos debemos aprovecharlo para agradecer a
Dios por la vida.
Agradecer a Dios, por lo que tenemos y por lo que no tenemos.
Agradecer a Dios, por los sueños cumplidos y las metas no alcanzadas.
La vida es corta y pasajera, por esta misma razón debemos vivirla con pasión
e integridad.
La palabra de Dios, en el salmo noventa, versículo doce dice: Enséñanos a
entender la brevedad de la vida, para que crezcamos en sabiduría.
Precisamente, por lo corta que es la vida, debemos vivirla sabiamente;
debemos amar a todas las personas, perdonar a todos los que nos han
agraviado, y saldar todas las cuentas pendientes.
El salmo treinta y nueve del versículo cuatro al ocho dice: «Señor, recuérdame
lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están
contados, ¡y cuán fugaz es mi vida! La vida que me has dado no es más larga
que el ancho de mi mano. Toda mi vida es apenas un instante para ti; cuando
mucho, cada uno de nosotros es apenas un suspiro». Somos tan solo
sombras que se mueven y todo nuestro ajetreo diario termina en la nada.
Amontonamos riquezas sin saber quién las gastará. Entonces, Señor, ¿dónde
pongo mi esperanza? Mi única esperanza está en ti. Rescátame de mis
rebeliones.
Agradecer siempre por la vida que el Señor nos ha regalado y vivir bajo el
propósito de Dios, es una tarea que todos tenemos cada mañana, tarde y
noche.
¿Estoy aprovechando la vida que el Señor me está regalando para vivirla con
propósito y sabiduría?
¿Estoy poniendo mi esperanza en el Señor y sus planes?
Señor, quiero vivir cada minuto en tu voluntad, mi única esperanza está en ti y
tus planes.