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Pasaje bíblico: 2º Samuel 12.1-15 12 Por lo tanto, el Señor envió al profeta
Natán para que le contara a David la siguiente historia: Había dos hombres
en cierta ciudad; uno era rico y el otro, pobre. 2 El hombre rico poseía
muchas ovejas, y ganado en cantidad. 3 El pobre no tenía nada, solo una
pequeña oveja que había comprado. Él crió esa ovejita, la cual creció junto
con sus hijos. La ovejita comía del mismo plato del dueño y bebía de su vaso,
y él la acunaba como a una hija. 4 Cierto día llegó una visita a la casa del
hombre rico. Pero en lugar de matar un animal de su propio rebaño o de su
propia manada, tomó la ovejita del hombre pobre, la mató y la preparó para
su invitado.5 Entonces David se puso furioso.¡Tan cierto como que el Señor
vive juró, cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte! 6
Debe reparar el daño dándole al hombre pobre cuatro ovejas por la que le
robó y por no haber tenido compasión.7 Entonces Natán le dijo a David: ¡Tú
eres ese hombre! El Señor, Dios de Israel, dice: “Yo te ungí rey de Israel y te
libré del poder de Saúl. 8 Te di la casa de tu amo, sus esposas y los reinos
de Israel y Judá. Y si eso no hubiera sido suficiente, te habría dado más,
mucho más. 9 ¿Por qué, entonces, despreciaste la palabra del Señor e
hiciste este acto tan horrible? Pues mataste a Urías el hitita con la espada de
los amonitas y le robaste a su esposa. 10 De ahora en adelante, tu familia
vivirá por la espada porque me has despreciado al tomar a la esposa de
Urías para que sea tu mujer”. 11 »Esto dice el Señor: “Por lo que has hecho,
haré que tu propia familia se rebele en tu contra. Ante tus propios ojos, daré
tus mujeres a otro hombre, y él se acostará con ellas a la vista de todos. 12
Tú lo hiciste en secreto, pero yo haré que esto suceda abiertamente a la vista
de todo Israel”. 13 Entonces David confesó a Natán:He pecado contra el
Señor. Natán respondió:Sí, pero el Señor te ha perdonado, y no morirás por
este pecado. 14 Sin embargo, como has mostrado un total desprecio por la
palabra del Señor con lo que hiciste, tu hijo morirá. 15 Después que Natán
regresó a su casa, el Señor le envió una enfermedad mortal al hijo que David
tuvo con la esposa de Urías.
Introducción: este pasaje bíblico enseña claramente que David desprecio la
palabra del Señor. Al abusar de la posición que Dios le había dado. David, se
aprovecho de la autoridad que tenía por ser Rey, al provocar la muerte a uno
de sus soldados mas valientes con el fin de robarle a su esposa.
Proverbios 13:13 Él que desprecia la palabra pagará por ello, pero el que
teme el mandamiento será recompensado.
¿Cómo una persona que ama tanto a Dios llega a tal abuso de poder?
¿Cómo una persona que ama tanto a Dios llega a menospreciar su Palabra e
ir en contra de lo que sabe que es malo?
El Señor, Dios de Israel, dice: “Yo te ungí rey de Israel y te libré del poder de
Saúl. 8 Te di la casa de tu amo, sus esposas y los reinos de Israel y Judá. Y
si eso no hubiera sido suficiente, te habría dado más, mucho más.
En pocas palabras David actúo con necedad
Así como David nosotros muchas veces actuamos neciamente al
menospreciar la Palabra que conocemos y amamos.
Quiero mencionar cuatro características de un creyente que no esta viviendo
una vida integra y necesita detenerse para dar un giro de 180 grados y volver
en arrepentimiento con Dios.
El pecado lo practica en lo secreto.
Dios le dice a David: Lo que tú hiciste a escondidas.
La imagen vale mas que la sustancia
Esta menospreciando la enseñanza de la palabra de Dios .
Natán le dice a David: ¿Por qué tuviste en poco la palabra de Jehová?
Llega a no interesarle la opinion de Dios.
Es indulgente consigo mismo pero no con los demás.
Es decir tolera y justifica sus pecados pero condena a los que están fallando.
5 Entonces David se puso furioso.¡Tan cierto como que el Señor vive juró,
cualquier hombre que haga semejante cosa merece la muerte! 6 Debe
reparar el daño dándole al hombre pobre cuatro ovejas por la que le robó y
por no haber tenido compasión.
El resultado de vivir lejos de Dios nos hace vivir una vida desolada.
Salmo 32:3,4 Mientras me negué a confesar mi pecado, mi cuerpo se
consumió, y gemía todo el día. 4 Día y noche tu mano de disciplina pesaba
sobre mí; mi fuerza se evaporó como agua al calor del verano.
¿Cual es el final de esta historia?
David reconoce y confiesa su pecado. Salmo 32 no intenté ocultar mi culpa.
Me dije: «Le confesaré mis rebeliones al Señor», ¡y tú me perdonaste! Toda
mi culpa desapareció.
David acepto la disciplina puesta por el Señor, que consistía en la muerte de
su hijo con Betsabe y tiempo después una serie de acontecimientos
familiares que produjeron en la casa de David vergüenza y division.
¿Que aprendemos de esta historia?
Cuando menospreciamos la palabra de Dios para ir tras nuestros deseos
pecaminosos, caeremos estrepitosamente a un precipicio que no tiene fin.
Recibiremos el pago por todas nuestras malas acciones como una disciplina
del Señor.
También aprendemos que no importa cual sea nuestra condición espiritual,
Dios siempre esta dispuesto a perdonarnos y traer restauración.