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¿Ahora creéis?
Juan 16.31
Al final de la Última Cena, según el relato de Juan, los discípulos le dijeron a Jesús: "Ahora estás hablando con claridad y no dices alegorías, nos damos cuenta de que lo sabes todo y no necesitas que nadie te pregunta. Por eso, creemos que has venido de Dios ".Jesús les respondió: ¿Ahora creéis? He aquí la hora viene, y ha venido ya, en que seréis esparcidos cada uno por su lado, y me dejaréis solo; mas no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Él conoce nuestras debilidades, nuestras dudas, nuestros miedos. ¿Crees ahora?" La pregunta se nos presenta en este momento presente, aun en medio de este tiempo tan difícil. Este es el gran deseo de Jesús, que creemos en él con todos nuestros corazones y almas. Dios nunca nos ha fallado, antes hemos pasado tiempos muy difíciles, pruebas de gran dificultad y nuestro Señor siempre ha estado al lado de nosotros alentándonos, proveyéndonos y amándonos todo el tiempo y ahora en este tiempo actual de prueba no será la excepción. A Dios no le toma por sorpresa ningún virus, ni pandemia, ni ninguna situación económica. Él ya sacó cuentas para todos los gastos que necesitamos para nuestra provisión, solamente tenemos que confiar en Él y nuestro Señor nos mostrará el camino que debemos seguir.

¿Creemos en Jesús en este momento? Si y no. Si, nosotros creemos. Pero no, hay una parte de nosotros que todavía no cree. Tenemos dudas, ¡pero queremos creer! Deseamos crecer en la fe y seguir a Jesús. Oramos para creer, actuamos con fe y tratamos de vivir en la presencia de Dios sin dejar rastro de duda.
La pregunta nos invita gentilmente a creer una vez más, y a seguir creyendo, incluso ante la crisis personal, la duda, la pérdida y la catástrofe global. Nosotros como creyentes tenemos paz con Dios, Romanos 5.1 siendo enemigos hemos sido reconciliados por medio de nuestro Señor Jesucristo. Pero no solo tenemos paz con Dios sino que tenemos la paz de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús, Filipenses 4.7. En el proceso, te convertirás en persona de fe y aprenderás a confiar en Dios cada vez más.
Cuatro cosas que aprendes en medio de las pruebas:
1)Gozo. En medio de las pruebas Dios pone gozo en nuestros corazones, Santiago 1.2. Alejémonos de las quejas. Recuerda la aflicción es inevitable pero sentirte abatido es opcional.
2)Crecimiento. Nuestro mayor crecimiento y progreso se produce gracias a las pruebas, a las tribulaciones, por eso Dios no nos la evita sino que nos fortalece en medio de ellas. “Cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar…”, Salmo 4.1
3)Discernimiento. No nos damos cuenta de lo poco que sabemos hasta que caminamos en la oscuridad de la vida pero en esos momentos de oscuridad, Dios siempre está junto a nosotros, Salmo 112.4.
4)Paciencia y perseverancia. Presta atención, porque mientras esperas Dios está operando. Bruce Wilkinson dijo: “La prueba de la fe se mide con la aflicción y las dificultades, las cuales te invitan a que entregues algo de gran valor a Dios, aun cuando estés en tu derecho de no hacerlo”
Las pruebas nos ayudan a crecer espiritualmente, Romanos 5.3.
¿Qué beneficios obtienes de las pruebas?
. Podemos ayudar y consolar a otros porque hemos pasado por esos problemas, 2 Corintios 1.4
. Nos acerca más a Dios para seguir dependiendo de Él y no de nosotros mismos, 2 Corintios 1.9.
. Te hacer dar gracias a Dios. Así como antes el Señor te ayudó, lo mismo hará ahora también, no te ha dejado solo. Anímate, levanta tu voz y empieza a alabar al Señor por todo lo que ha hecho, hace y ahora por ti, ten fe. ¿Dónde estaríamos si no fuera por Él? Nada nos puede separar de su amor. “Me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña”, Salmo 40.2.
David había huido de Saúl porque este quiso matarlo muchas veces y en su desesperación se fue a la tierra de los filisteos, allí ellos lo reconocieron que era el que había matado a Goliat, David entró en gran temor y se fue a la cueva de Adulam para escapar y refugiarse. Allí se juntaron a el 400 hombres endeudados, afligidos y amargados. David elabora uno de los salmos más hermosos en toda la Biblia en medio de su tribulación y uno de mis favoritos. El Salmo 34 fue escrito por David para animar a sus cuatrocientos hombres a confiar en Dios en un momento de gran necesidad. El ha descubierto que el Señor ayudará. Siente alivio por la liberación de las garras del rey filisteo, y se ve reconfortado por la llegada de tantos compañeros de huida. Ese alivio personal se convierte en ánimo para los demás. Si él ha experimentado que Dios suple para todas sus necesidades, también lo hará para los cuatrocientos a su lado. También para ti y para mí