Jesús pregunta la más básica, la más humana, la más simple de las preguntas. La primera y la más común pregunta que todos nosotros preguntamos el uno al otro. Jesús quiere conocer nuestros nombres, nuestros corazones, a nosotros mismos. Cuando nosotros le decimos nuestro nombre a Jesús nosotros le revemos nuestro verdadero ser. Esta pregunta es una de Identidad. Esta pregunta revela realmente lo que somos y revela también la condición en la cual estamos. Nuestro nombre nos identifica y nos da valor.