Tu y yo sabemos lo que es soportar un momento de la tentación, o una hora e incluso un día. Pero ¿cuarenta días? Eso fue lo que enfrentó Jesús. Podemos imaginarnos la tentación en el desierto como tres eventos asilados en un lapso de cuarenta días. ojala hubiese sido así. La tentación de Jesús fue incesante, continua, y en medio de una lucha feroz, se mantuvo mirando por encima del sol.