El sol se asomaba tímido entre los árboles del monte. La mañana estaba fresca. Isidro podía escuchar a los pájaros y los monos jugando entre las ramas de lapachos y timbós. A lo lejos se oía el arroyo que corría a toda prisa buscando el río.
—Tenemos mucho camino por recorrer—, dijo Yastay, apoyándose en un bastón hecho con una rama de quebracho.
—¿Pyragué vive muy lejos?—, preguntó lsidro.