s la música de fondo de todas las Islas Mascareñas, pero en particular forma un todo con Isla Mauricio. El Séga llegó a estas latitudes de la mano y la nostalgia de los esclavos, sobre todo africanos e indios, llevados a esta parte del mundo por los colonizadores europeos. En medio de este ambiente, la música de aquellos pobres secuestrados se fundió con la de sus opresores, sobre todo ritmos como la polka o la cuadrilla.