Cuando tenemos ansiedad agrandamos los problemas, vivimos preocupados y con desasosiego por cosas que nos imaginamos y de pronto nunca van a ocurrir. Qué sabias son las palabras que Pablo escribió a los filipenses, las cuales deben guiar nuestra vida: “Por nada estéis afanosos” y dice: piensa todo lo verdadero, lo respetable, lo justo, lo puro, lo amable, lo que es digno de admiración y elogio y la ansiedad se irá y vendrá una paz que sobrepasa todo entendimiento (Filipenses 4:8-9). Este es un mensaje para atesorar en un mundo que se ahoga de ansiedad.