Amanece en la isla de Gran Canaria del día 24 de junio de 1478.
La flota armada al gobierno de Juan Rejón, ha tomado la rada de La Isleta y desembarcado tropas y armas con la seguridad de que los canarios no les atacarán mientras se encuentren celebrando las fiestas del Beñesmer.
Comenzada la marcha por la costa, en dirección a Telde, los españoles apresan a un viejo canario que tras ser interrogado les señala la situación del barranco Guiniguada.
Juan Rejón dirige allí a sus tropas, encontrando el frondoso barranco y su cauce de aguas perpetuas. Recorre a caballo el margen del arroyo. Probó el agua y la encontró fresca a la vez que saludable. Luego cruzó el cauce hacia el margen izquierdo y adentrándose un poco barranco arriba, localizó una planicie cubierta completamente de palmeras, a poca distancia de la costa y de amplitud suficiente para sentar en ella los reales.