A veces, el amor nos enfrenta a contradicciones que nos desgarran. La misma pasión que nos eleva puede también ser la que nos hunde. En esos momentos, la lucha interna se vuelve silenciosa, como una oscuridad que se apodera de nuestra esencia. Esta es la lucha entre el deseo y el miedo, entre la entrega y la duda, donde el amor, inevitablemente, se convierte en una luz apagada, esperando ser encendida nuevamente.