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HILO 110 Fuera matones, chulos y capos
Para algunos fue una de las intervenciones más fuertes que se han escuchado en los últimos años desde la tribuna del Congreso, pero uno que tiene ya sus años recuerda otras parecidas donde algún deslenguaz padre la patria, lo de padre de la patria no deja de sonar a chiste viendo a algunos de nuestros más insignes representantes de la izquierda, a los que no les temblaba la voz al echar cualquier exabrupto por aquellas boquitas de pitiminí. Tras los ataques de Iglesias a Cayetana Álvarez de Toledo, poniendo en solfa, su título de marquesa, este “chulo”, este “matón de taberna”, ambos calificativos lo digo políticamente hablando, no vaya a ser que le dé por ponerme una denuncia en los juzgados, y esta salga a delante viendo el colegueo que mantiene el Marques de Galapagar, con la abogacía del Estado y con determinados jueces y fiscales, es de los que tira la piedra y esconde la mano. Ante su chulería arrabalera, ante sus descalificaciones a la portavoz del Pp, esta no se anduvo por las ramas recordándole al marqués de Galapagar, el pasado de Javier Iglesias, padre del Vicepresidente, cuando este militaba en el FRAP, una organización considerada terrorista.
Tras esa acusación Pablo Iglesias dándoselas de digno amenazó con llamar a su señor padre para que este interpusiera una demanda a la portavoz del Pp, consejo y guante que el padre de su señoría no tardó en recoger anunciando la consiguiente querella en los tribunales. En un Estado de derecho normal , en una democracia consolidada este tipo de querellas ni tan siquiera serian aceptadas a trámite, sobre todo teniendo en cuenta el argumento que utilizó García Egea para desmontar algunos de los argumentos lanzados por Sánchez en ese debate, cuando acusó al PP de ser lo mismo que Vox, al decir textualmente: reflexione sr Egea ”Si ud habla como Vox, actúa como Vox y vota como Vox podemos inferir todos los que estamos aquí, que si no es lo mismo, empieza a aparecer lo mismo y que uds son iguales que la extrema derecha y eso es un problema para la democracia…” Está claro que ante semejante argumento , así se las ponían a Fernando VII, el portavoz del PP le bastó utilizar el argumentario para espetar al presidente…” si ud actúan como Bildu, votan como Bildu, está claro que uds son Bildu…”Un zasca en todo el rostro del presidente, zasca que ahora debería servir al Pp para responder a la querella del padre de Iglesias y decirle si su señor padre, al que Dios guarde entre nosotros muchos años, perteneció al FRAP, si el FRAP era considerado una organización terrorista y sus miembros eran considerados unos terroristas, tuvieran estos sus manos manchadas o no de sangre, el padre de Iglesias habría sido entonces un terrorista. Fin del argumento

Manifestaciones aparte, lo que está claro es que esta nueva casta de Podemos olvida con suma facilidad cuando eran ellos los que lanzaban acusaciones aún más graves contra algunos políticos de la transición. Memoria flaca donde las haya... Si no basta recordar lo dicho por el “matón y el capo” Iglesias hace algunos, años lanzando graves acusaciones contra el ex presidente Felipe González, al acusarle de tener las manos manchadas de cal, en clara referencia a los crímenes llevados a cabo por los GAL durante la transición. Por cierto, y aquí me reitero una vez más, si para el nuevo Gorila Rojo de la política española, los miembros del Gal, deberían ser tratados incluso a día de hoy, por aquello de recobrar la memoria histórica, como unos terroristas, lo justo sería también considerar a los miembros del FRAP, organización donde llegó a militar Javier Iglesias, como otros terroristas. O acaso en este espinoso asunto también vamos a aplicar la ley del embudo justificando a unos terroristas y ensalzando su papel de defensores de la libertad y criminalizando a otros, según su ideología...Recordando aquella bochornosa sesión en el Congreso, parece mentira que algunos socialistas tengan la memoria tan frágil y hayan terminado por bajarse los pantalones ante este nuevo Alesi de la política española...

Anécdotas y exabruptos aparte, lo preocupante es que todos estos enfrentamientos, buscados a propósito por algunos, por aquello de agitar las aguas y motivar a su ejército de desarraigados, es la actitud llevada a cabo por Podemos. Estamos hablando de un partido que está en el Congreso, que está en las instituciones; no es un grupo de jóvenes ácratas, anarquistas, o nacionalistas exaltados que incendian las calles de Barcelona. Es que el principal líder del partido es nada más y nada menos que el vicepresidente del Gobierno. Un Vicepresidente al que no le bastaron las provocaciones a la portavoz de los populares, Cayetana Álvarez de Toledo, sino que tuvo su continuación al día siguiente cuando el Gorila Rojo, esta vez amparado y protegido por Patxi López, vaya papelón el del socialista, volvió a comportarse como un Chulo y matón de barra de bar, buscando la pelea y la trifulca permanente con el portavoz de VOX, Iván Espinosa de los Monteros acusando a este y su partido de estar buscando y alentando un golpe de Estado, al alentar a las fuerzas del orden a un levantamiento contra el gobierno, argumento parecido al que utilizó 24 horas antes , al responder a García Egea, de estar jaleando a la guardia civil y a las fuerzas del orden a un levantamiento, cuando este le recordó una anécdota del duque de Ahumada cuando el fundador de la Guardia Civil se enfrentó al General Narváez ante el empeño de este para que trasladase a un cabo que se había atrevido a llamarle la atención, ante una conducta poco apropiada para un General…. Pero lo que olvida con suma facilidad, este “chulo de barra”, es que si hay algún político en España al que le gustaría dar un golpe de Estado, para terminar con el régimen del 78 y acabar con esta Monarquía parlamentaria que gozamos es precisamente a él y a sus secuaces de Bildu y demás realea. Y es que un golpe de Estado se puede realizar de muchas formas. Lo digo, y aquí recuerdo lo dicho por un amigo, un golpe de Estado es violentar continuamente la Constitución de 1978 como lo hace él y sus seguidores. Pero esta es nuestra Constitución y ni ellos ni ninguno de ellos o como ellos, la van a derribar por mucho que se empeñen.
Digo todo esto, porque está claro que, ante el nivel de crispación alcanzado en esta País, a consecuencia de la mala gestión de este gobierno con relación a la terrible Pandemia que aún estamos sufriendo, montar en el Congreso una comisión de Reconstrucción era tomar demasiados riesgos. Conociendo al personal, sería más lógico llamarla de Demolición viendo lo sucedido la semana pasada, con un Patxi López, presidente del digamos, sarao, y Pablo Iglesias. Los dos haciendo coditos. Y ver el espectáculo de Iglesias llamando a negociar con un tal Puigdemont, porque es «el jefe de una formación a la que votan muchos españoles»; Iglesias acusando a Vox de querer un golpe de Estado «pero no se atreven», o sea, asomándose al estanque de Abascal y echando de comer a sus peces. A lo mejor quiere que engorden... Un vicepresidente del Gobierno irrespetuoso, desafiante y chulo con el portavoz de Vox, menos mal que ya no estamos en el 36 y nadie que pudiera decirle a Espinosa de los Monteros aquello de “acaba de pronunciar sus últimas palabras en el Congreso”, tal y como le espetó la Pasionaria al entonces líder de la derecha Calvo Sotelo. Con estos mimbres, ¿en serio alguien se cree que vamos a salir mejores de esto? Por eso, lo mejor sería cerrar esa comisión para evitar sesiones bochornosas y que cuando salga el ultimo, en este caso el honor debería recaer en el señor vicepresidente que cierre la puerta al salir del Congreso tal y como chuleó al portavoz de Vox, pero en su caso para que no vuelva a entrar en el Santa Sanctórum de la democracia...