HILO 117
Echenique: " El recortes"
Hay que ser indigno, innoble, infame, miserable, mezquino, abyecto, despreciable, pérfido, ruin, canalla ,vil, malnacido, sinvergüenza, impresentable, cualquier calificativo que a uds., se les ocurra, se quedará, pequeño a la hora de calificar a Echenique, Monedero y ese otro MAMPORRERO del poder, llamado Rubén Sánchez, hoy al frente de uno de esos chiringuitos, FACUA, alimentados por el gobierno socialcomunista para servirse de ellos a la hora de crear opinión a favor de quien paga y subvenciona, lo de menos en este caso es defender los intereses de los sufridos consumidores , y sus manifestaciones acerca de la agresión sufrida por Rocío de Meer diputada de Vox durante la visita de Abascal al País Vasco, la semana pasada. Manifestaciones la de los tres jinetes del Apocalipsis, el cuarto jinete sería su jefe de filas, que vienen a poner de manifiesto que clase de moral utilizan estos impresentables a la hora de hablar del resto de políticos y de los mortales que no formamos parte de esas otras cloacas en las que se han instalado estas ratas moradas que hoy forman parte de ese Unidas Podemos salido de aquel 15M. La que se habría armado en este País si en vez de Iglesias denunciando su persecución por las cloacas del Estado, cuando la cloaca peor está representada en su persona, en el caso Dina, hubiera sido montado por algún político o ministro del PP...
Pero entre todos ellos el que sin duda, se lleva la palma a la desvergüenza, a la insensatez, a la sinvergonzonería e incluso a la ingratitud, lo de ingratitud lo digo porque siendo ciudadano argentino debería mostrar un mayor respeto por este país, no es otro que ese simulacro de político del tres al cuarto, ese recortado, que representa Pablo Echenique. Un portavoz el de Podemos que se ha empeñado en lograr el meritorio título de ser el político más odiado del Congreso, cuando debería ser todo lo contrario, lo digo porque si a día de hoy hay un político que debería suscitar aprecio o al menos admiración entre los ciudadanos, viendo su delicada situación física, ese no sería otro Pablo Echenique. Su estado de salud, afectado por esa terrible enfermedad que le tiene postrado en una silla de ruedas y con casi nula movilidad; suscitaría en cualquiera de nosotros un sentimiento de simpatía, agravado por el reconocimiento al esfuerzo que sin duda ha hecho por llevar una vida plena con todo su sacrificio.
Pero por desgracia no es así, sino todo lo contrario. El ROSARINO, afincado en España oposita, con muchas opciones de lograr el primer puesto a la plaza de político más detestado de España. Basta escuchar y ver su repertorio y letanías de frases despectivas, ataques gratuitos, comentarios salvajes y groseros, poses destructivas que le difuminan como discapacitado y le potencian como uno de los políticos más inmorales, indecentes, y deshonestos del actual Congreso de los Diputados.
Basta recordar su negativa a saludar a las hijas de los Reyes en una recepción formal; sus manifestaciones poniendo a escurrir a la misma Sanidad pública, esa misma sanidad que a él le rescató del penoso tratamiento que hubiera recibido en su Argentina natal; o cuando denigró el 12-O como Fiesta Nacional o extendió la "alerta antifascista" como si España fuera un país represor o la peor de ellas cuando el portavoz de Podemos mostró toda su indignación cuando un ex militar utilizó una foto suya como ‘diana’ de tiro y sus ‘lloriqueo’ forzaron a que la Fiscalía, esa Fiscalía hoy manejada por el gobierno según Sánchez, actuase en tiempo récord para identificar y detener al autor de los disparos y sin embargo utilizar una vez más la doble moral, arremetiendo contra la diputada de Vox, Roció Meer al afirmar sin pudor alguno que más que sangre, lo que corría por el rostro de la diputada era simplemente kétchup, tras recibir una pedrada en la visita de Abascal a Vizcaya. No se puede llegar más bajo y ser más ruín.
Con esta estrategia, lo que está claro es que Echenique lo que intenta es representar el papel de "poli malo" de Juntas Podemos para soltar, diciendo, lo que su jefe de filas y señora, Pablo Iglesias e Irene Montero no pueden, ni se atreven a decir como miembros del Gobierno. Elevando el tono y redoblando los insultos y los exabruptos más que el resto de compañeros para ganarse el sueldo y proteger las esencias podemitas, de barricada y matonismo por mucho que esta nueva casta se hayan acostumbrado ya a la moqueta. Y vaya que si se han acostumbrado
Lo cierto es que hay poca gente que hable tan mal de España viviendo de ella, meto también en este saco a esa monja Sor Lucia, también argentina y su odio a todo lo que no huele a Podemos, y habiendo recibido aquí atención médica de primera línea, títulos universitarios, e incontables cargos públicos en tan poco tiempo, como lo ha recibido Echenique. Todo eso se lo ha dado su país de acogida, y se lo ha devuelto emitiendo la mayor contaminación conocida para la convivencia y el respeto al distinto.
Siendo él tan distinto a casi todos, sonroja que no entienda como nadie la pluralidad de un país que existía antes de que él llegara para ejercer de politicucho de medio pelo, de bárbaro motorizado capaz de esperar la mayor protección de la misma gente a la que, si no le vota a él o al ventrílocuo y mentiroso de Galapagar para el que él actúa, trata a patadas. En este contexto, si hubiera justicia en esta España nuestra, la próxima pedrada se la tendrían que dar a muchos miembros de esta nueva casta y en los morros, por bocazas. Y a él el primero...