Monseñor Romero fue un sacerdote católico salvadoreño, arzobispo de San Salvador, muy conocido por su profetismo en defensa de los derechos humanos, su cercanía a las personas más sencillas y por haber sido asesinado durante la celebración de la misa en la capilla del hospital Divina Providencia en 1980. La Iglesia católica lo venera como san Romero de América desde 2018.
Pero, ¿quién fue Romero? ¿Cómo un hombre de corte tradicional pudo tener una conversión a avanzada edad? ¿Cómo Romero pudo alzar la voz y hacer lo que hizo con tanta presión a su alrededor si era un hombre muy frágil tanto física como psicológicamente? ¿Cómo Romero permaneció fiel a la Iglesia pese a la incomprensión de sus compañeros obispos?
Es en esa vulnerabilidad y desde ella donde Romero se sentía más humano y le ayudaba a comprender y a ponerse en los pies de las personas más vulnerables y oprimidas. Fue su confianza en Dios desde su debilidad, que encontró su fortaleza para convertirse en la Voz de los Sin Voz, como era reconocido por el pueblo salvadoreño. Donde sus fuerzas flaqueaban encontraban más fuerza las palabras del Evangelio, la voz de los más pobres.
Hoy en Tendiendo Puentes, nos centraremos en Monseñor Romero, como profeta, que fue aclamado como santo por el pueblo desde el mismo momento de su martirio. Como diría Ignacio Ellacuría: "Con monseñor Romero Dios pasó por El Salvador".