La princesa de Éboli es, sin duda, uno de los personajes más atractivos de la Corte de Felipe II. En parte por su inquietante belleza, más provocativa aún por su famoso parche en el ojo derecho, pero sobre todo por ese vaivén de su fortuna que le hace pasar, de ser la principal dama de la Corte a la que muere, caída en desgracia, en la lóbrega prisión de Pastrana.
Una mujer a la que llamaban la Princesa, en una corte con muchas princesas, en un Madrid con las mujeres mas bellas de Europa, en el que ella era simplemente La Hembra. Durante años lo llenaba todo, lo dominaba todo, incluso a su rey el monarca más poderoso de la tierra, aquel en cuyo imperio nunca se ponía el sol
Esta era doña Ana de Mendoza y de la Cierva y de Silva y de Álvarez de Toledo