La primera película sonora que la historia del cine conoce como tal es “El cantante de jazz” rodada en 1927 y producida por la Warner Bros, que en aquellas fechas se encontraba en un grave problema económico y en un intento de salvar el estudio, se inclinaron por apostar por el cine sonoro.
En el momento de filmar la película solo había dos salas de exhibición capaces de reproducir la misma. Tres años después ya eran más de 700 las salas adecuadas para el cine sonoro