Corría el siglo III de nuestra era cuando el imperio romano sufrió una importante crisis tanto institucional como económica y prueba de ello es que entre el 235 y el 285 se sucedieron 26 emperadores
Sin duda podemos decir que atravesaba los peores años de su historia: en el interior reinaba una anarquía continua con emperadores usurpadores que se disputaban la púrpura imperial; en el exterior estaba amenazado por ataques continuos de germanos en occidente y de los persas en oriente y para complicar aún más las cosas, el general Marco Casiano Póstumo en el 259 se proclamó emperador independiente de Galia Hispania y Britania.