Los valores defendidos por los cecilianistas trataron de devolver la pureza musical al ámbito eclesiástico. Se materializaron en varias reuniones del Congreso Católico Nacional celebradas a finales del siglo xix y comienzos del xx, en las que se articuló una respuesta común ante el clima sociopolítico de la Restauración y la división entre posibilistas e integristas. Entre todas ellas destaca la primera, en Madrid, donde Francisco Asenjo Barbieri expuso sus ideas describiendo la situación general de la música religiosa en España.