El silencio nace del corazón y es misericordioso, paciente, confortador; no se puede fingir. Cuando tratamos de fingirlo o lo hacemos por obligación, solo creamos un embotellamiento de sentimientos y pensamientos que a la menor provocación causará un estallido. "Boletines Privados de Thomas Printz", vol. 4, p. 62. Ser de Luz: Kwan-Yin.