Listen

Description

De celos, auto consciencia y plenitud

De manera genérica, entramos en modo celos cuando pensamos lo que otra persona, tiene, como luce, hace; y, lo comparamos lo que tenemos o creemos tener, sabemos o pretendemos saber, lucimos o creemos lucir. Y como resultado de tal comparación nos sentimos inadecuados, molestos incomodos

En este sentido, pareciera ser algo que sucede como una secuencia, como un proceso. Me muevo por la vida desde la persona que estoy siendo, luego observo, hago la comparación y como resultado (preconcebido) obtengo esa sensación de no adecuado, de no suficiencia.

Entramos en modo celos, en proceso de "celeridad" cuando al pensar en otros de inmediato establecemos un juicio de comparación... que se manifiesta en un mal modo, con una mezcla de molestia, enojo, frustración, ser inadecuado, impotencia incluso. Y que finalmente puede llevarnos a comportamiento inadecuado contra otros.

Ejemplos pueden haber muchos..

•Nos cuenta nuestra hija acerca de algún compañero/a que se ha hecho algo en el cabello, y "no se ha dado cuenta que no le luce"...

•El colega ejecutivo que recurrentemente toma la palabra en las reuniones del equipo directivo, hace aportes que son reconocidos por el líder del equipo; y, siempre se me adelanta; con la consecuente molestia, incomodidad que si no la controlo puede llevarme a un mal comentario o a un silencio notorio.

•Ese gracias que damos entre dientes, como contando cada letra y palabra

•Esa persona que en contienda contigo, del tipo que fuere, hace un movimiento inesperado y de pronto te ves a ti mismo descalificando al sujeto, desvalorizando la acción. Lo que sucedió fue que con ello va a avanzar más que tu, te va a "ganar"... te va a hacer ver mal... es más ya lo hizo porque no comprender como no se te ocurrió a ti

Son muchos los elementos que nutren y conforman la naturaleza de los celos. Por ejemplo, muchos podemos vernos en la búsqueda permanente de lograr, de ganar, sin que nada sea suficiente. En esta búsqueda se mira a los demás como un benchmark que promueve el querer eso como si al obtenerlo ello nos hará más felices o plenos. En su lugar lo único que se crea es un nuevo deseo que lejos de alentar a satisfacción, nutre esa sensación de insaciabilidad. Parecería que la rabia y el miedo mueven este comportamiento.

¿Adonde tienes el foco?. Aquel que es movido por los celos, como sucede en la mayor parte de los casos con los estados de ánimo, tiene su foco afuera de si, en lo otro, en los otros; es tal esa atracción que no ha lugar a mirarse, a estar en si y a conectar con aquello que para si es crucialmente importante.

Vivir desde los celos no nos hace malos, ni buenos; como he dicho en otras ocasiones el punto está en darse cuenta identificar qué alimenta esa sensación, reconocer cuando aparece en cuerpo, hacer la disección de esos momentos y del proceso que me ha llevado a ese sitio y trabajar con lo que encuentro

Dar cuenta de los juicios que están detrás de esas calificaciones que uso para el otro y lo que hace; mirar que es lo que me niego cuando actúo de esa forma; evaluar el impacto que tiene tal comportamiento en mi salud física, mental, moral y relacional.

Los celos son un proceso que empieza en mi, en cada uno de nosotros. Te invito a caminar dos rutas, una que refiere al pasado, y otra, al futuro. El primer camino consiste en identificar una ocasión en que te sabes estuviste vestido de celos. Conecta con la situación, identifica contexto, reconoce actores, y visualiza el proceso. Hecho eso, reflexiona acerca de lo que has encontrado, ¿qué te dice eso de ti?, ¿qué impactos está causando?, ¿qué resultados ha tenido en los diversos ámbitos?

Reconoce que conversaciones privadas aparecen, y sobre todo, ¿qué conversaciones previas anteceden o hacen posible la escucha, las relaciones, la acción desde los celos?. Recuerda, no podemos hacer más allá de lo que nuestra estructura, historias, nos permite.

El otro camino es el del diseño de identidad, el de la conexión con tu propósito más importante, la distinción del estado de ánimo más pertinente para alimentar el fuego de tal propósito, y, las narrativas que acompañan tal manera de estar siendo; este, es un camino derivado del poder, del poder hacer, del poder estar. ¿Te atreves a llevar tu vista a ti? seguiremos conversando.