En ocasiones solemos hacer muchas cosas para ser aceptados por los demás.
Pero Dios nos ama de forma incondicional, no "porque" hayamos hecho algo. Esto también significa que no podemos hacer nada para que Dios nos ame más.
No podemos impresionar a Dios, ya somos amados y aceptado de forma perfecta en Jesús, su Hijo amado.