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Los geranios son unas de las plantas más típicas de esta tierra, la podemos ver en patios andaluces, en ferias, y en muchos balcones de nuestra ciudad.
Tienen una floración  espectacular quizás por eso sea de las más utilizadas, se suelen tener siempre en macetas y su cuidado no es excesivamente difícil.
Hoy en día hay más de 250 especies de geranio pero normalmente a la venta encontramos cuatro tipos :


Geranio común ( Pelargonium  hortorum)



Gitanillas ( Pelargonium Peltatum )




Geranio de pensamiento (Pelargonium grandiflorum)




Geranios de olor (Pelargonium graveolens)



Son plantas de exterior necesitan mucha luz, aunque si vivimos en zonas muy cálidas me vendría bien protegerlas un poco en las horas más calurosas, o incluso pueden vivir bien en semisombra sin la zona donde vivimos es muy cálida.
Dentro de casa se pueden cultivar también, eso sí, cerca de una ventana para que le de la luz cuidando mucho el riego para que no se encharque, y además tendremos que tener cuidado con
la calefacción, ya que le puede afectar igual que el resto de las plantas. La mejor especie para tenerla dentro de casa dentro de los geranios son los geranios de pensamiento.
Un símbolo de que la planta necesita más luz es que crecen los tallos muy altos y débiles con las hojas con una tonalidad de verde más clara de lo habitual, eso significa que la planta está necesitada de luz, incrementa su crecimiento precisamente para buscar esa luz que le falta Y en consecuencia crecen unos tallos muy largos pero muy débiles porque no le da tiempo a engordar, si lo dejamos así la planta no tendrá floración y seguramente morirá.
Los geranios no aguantan las heladas, por debajo de los 0° empiezan a sufrir, por lo tanto si vivimos en una zona donde hay muchas heladas lo mejor será meterla dentro de casa y colocarla cerca de una ventana.
Tenemos que tener cuidado con el riego de los geranios, normalmente quieren poca agua, y odian los encharcamientos, si tenemos la tierra muy encharcada se pudren los tallos, por lo tanto lo ideal es dejar que se seque la tierra entre riego y riego, de esta manera obligamos a la planta a que crezcan sus raíces buscando agua y nos aseguramos de no encharcarlo.
Los geranios cuando tienen falta de nutrientes crecen muy lentamente, con las hojas apagadas o incluso amarilleando, produce pocas flores y hojas. Para evitar esto, lo podemos abonar durante todo el año con algún abono de disolución lenta, pero sobre todo cuando está en floración tenemos que abonarlo, con un poco de fertilizante líquido una vez cada 15 días como mínimo, mientras dure la floración.
A finales de invierno o a principios de primavera podemos podar los geranios, lo tenemos que podar sin miedo, cortándole los tallos cerca del suelo, esto provocará la emisión de nuevos brotes y tendremos unos geranios nuevos cada año.
Los tallos que cortemos cuando los podemos podemos utilizarlo como esquejes, y así multiplicar nuestra planta, un truco para que agarre mejor los esquejes es dándole un golpe por donde lo hemos cortado de esta manera el tallo quedará desquebrajado y así enraizará mejor, tenemos que pensar cómo lo harían la naturaleza, y la naturaleza no tiene unas tijeras que haga un corte limpio como lo hacemos nosotros, más bien la desquebrajado y con el viento puede que llegue a otro sitio donde eche raíces y vuelvan hacer, así es como funciona la naturaleza, por eso nosotros vamos a imitarlo y no dejaremos el corte limpio, lo cortaremos le daremos unos golpes como si lo hubiéramos arrancado y lo meteremos en la tierra un par de centímetros, después le añadiremos agua y lo dejaremos estar una semana, si a la semana las hojas siguen verdes es que nuestra planta seguirá viva incluso nos nos obsequiará con flores en primavera.