En este capítulo, Jesús enseña lecciones prácticas pero profundas de la vida: quién es el Mayor en el Reino de Dios; advertencia contra ser piedra de tropiezo; Parábola de la Oveja perdida. El capítulo termina hablando de los pasos que se deben seguir para la solución de conflictos, y sobre el tema del perdón, ilustrada con la parábola del rey que perdona la deuda.