Los seres humanos somos ocupantes de esta tierra. No somos propietarios, sino sólo sirvientes; no somos dueños, sino apenas administradores. Hay una gran diferencia entre ser sirviente y ser señor, entre ser administrador y ser dueño ... y esa es la diferencia entre Dios y nosotros."¡Del Señor son la tierra y su plenitud! ¡Del Señor es el mundo y sus habitantes", dice el rey David en el Salmo 24:1. Y Pablo lo confirma en el discurso que da a los griegos en Atenas, registrado en el capítulo 17 del libro de los Hechos de los Apóstoles, donde dice:"El Dios que hizo el mundo y todo lo que en él hay, es el Señor del cielo y de la tierra... él es quien da vida y aliento a todos y a todo." (Hechos 17:24-25)Recién cuando reconocemos y aceptamos esto, aprendemos a vivir de acuerdo con la voluntad de Dios y a darle a las cosas materiales el lugar que les corresponde. Te invito a que reflexiones sobre esto. ¿Tienes en claro que todo lo que tienes le pertenece a Dios y que tú solo eres su administrador?