La muerte es el último enemigo de la vida. Como no fue parte del diseño original de Dios para su creación, es un intruso no querido y una consecuencia del pecado que no es bien recibida. Dado que la mayoría de las personas sentimos aprehensión ante lo desconocido, es de esperar que sintamos temor a la muerte. Aun así, Dios nos invita a no temer, sino a confiar siempre en Él, como dice el Salmo 23: Aunque pase por el valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento.Es mi oración que estas palabras del rey David sean una realidad en tu vida.