Casi se podría decir que Lorena lo tenía todo: familia, amigos. Lo único que carecía era belleza física, la cual compensaba por su gran personalidad. Dios no le había dado belleza, pero si muchas otras bendiciones. Un día sufrió un accidente que la marcó y la amargó profundamente, hasta el punto de querer morir. ¿Podrá volver al camino de Dios?