Mercedes tenía dos hijos, José y Héctor. José se preparaba para ser pastor, pero Héctor era todo lo contrario: ningún le trabajo duraba e iba de fiesta en fiesta. Pero José, como buen hermano, confiaba en la fuerza de la oración y la Palabra de Dios que nos guía. ¿Llegará Hector a llenar su vida vacía?