El encierro nos lleva a tener tiempo para nosotros, para pensar y para darnos cuenta que las heridas que creímos hacer sanado siguen ahí sin cicatrizar y si las rascamos un poquito, pueden y tal vez sangraran de nuevo. Por eso hoy tenemos canciones para llorar con gusto, porque a veces necesitamos detenernos a llorar de nuevo y así levantarnos con más brillo en los ojos y menos pensamientos atormentandonos.