¿Cómo nos interpela a nosotros el misterio de la Transfiguración del Señor? San Juan Pablo II enseña que como “icono de la contemplación”. En nuestro trato con Dios hemos de buscar cada vez mayor profundidad, como enseña santa Teresa en las Moradas. Evitar la permanencia en las primeras tres, las de la ascética, y lanzarnos a la cuarta, que es donde actúan más intensamente los dones contemplativos del Espíritu Santo.