Antes de apuntar el dedo y decir lo que otros deberían hacer, decir, ser, siempre es bueno pausar y ver hacia dentro. ¿Cuál es mi miedo? ¿Qué estoy sintiendo? ¿Qué me está provocando hacer esta emoción? ¿Por qué estoy reaccionando? ¿Cómo me han cambiado estos tiempos que vivimos?