A mis 20 años era un poco "destroyer" y me gustaban las historias truculentas. Este relato es de esa época, cuando pasaba horas en la terraza cubierta del bar Lucerna, en la calle Muntaner esquina Gran Vía de Barcelona.
Unos años después, lo publiqué en una sección de las páginas de letras del DM bajo el pseudónimo de Rosales Proceda, para estupor de los lectores.