El amor del Padre se ha manifestado una vez más. A pesar de nuestra actitud necia e indiferente hacia Dios, nuestro creador, con gran amor y paciencia el Señor viene a buscarnos. Ese es el mensaje de la Navidad que aún tenemos fresco en nuestro corazón: en la persona de su Hijo, Dios ha venido a buscar lo que estaba perdido.