¿Cuántos prójimos tienes? ¿Los amas a todos? Aun cuando no quieras reconocerlo, lo más probable es que creas que tus prójimos son demasiados y que definitivamente no los amas a todos como te amas a ti mismo. Somos selectivos, ¿verdad? Elegimos a quién amar y a quien cerrarle la puerta. Pero, ¿es así como Dios nos ama a nosotros?