A veces competimos con los demás, nos dejamos llevar por la envidia porque se nos olvida que nuestra dignidad no depende del dinero, los éxitos o el poder y la fama… depende del amor que Dios nos tiene. Cuando nos acordemos de esto, seremos más amables y les recordaremos a otros con nuestro modo de tratarlos, que tienen una dignidad infinita.
Si deseas recibir el Podcast a diario directamente en tu celular ingresa a http://GodCast.mx y date de alta gratis!