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Dormir es algo que está demostrado que ayuda en numerosas funciones importantes como la termorregulación, recuperación, memoria, desarrollo, envejecimiento, memoria…

La cantidad de horas que necesita cada persona es algo muy personal, y a lo que estamos acostumbrados debería ser la medida a tomar.

Las rutinas (monotonía) es una buena base para que el sueño y descanso sea eficiente.

La claridad y el ruido son dos factores que también tenemos condicionados a la conciliación del sueño. El ruido blanco, al ser constante, puede ayudarnos a camuflar otros ruidos y puede ser bueno.

Hacer deporte y estar cansado es otra recomendación que ayuda a muchas personas. Dejar un tiempo prudencial hasta acostarnos para dejar tiempo suficiente para relajarnos.

Condicionar el tumbar y la cama para dormir hará que nuestro cerebro asocie el sitio a conciliar. Quedar la luz azul del teléfono (modo lectura) también nos puede ayudar.

El poder de recuperación de una siesta es el doble del sueño normal. Tratar de no pasar de media hora o hacer el ciclo completo de hora y media aproximadamente.

La variabilidad implica activación por lo que manteniendo el resto de variables constantes lo mas probable sería que nos costase

No olvidemos de la influencia de los estimulantes como el té, el café o incluso los azúcares.

Los adolescentes necesitan más horas de lo que cabría esperar en su etapa evolutiva, coherente con el hecho de ser un periodo con una actividad de reestructuración neuronal muy intensa.